Esta mañana el despertador no sonó. Lo miré y quedaba media hora aún. Llevaba diez minutos despierto, mirando al techo, haciendo el mismo cálculo de siempre: dormí poco. Quizás no lo suficiente, pero tendrá que serlo. El cuerpo pesa. Pesan las horas de ayer, pesan las conversaciones que nunca llegaron, pesa ese mensaje que no enviaste porque sabes que no obtendrías respuesta. Antes de poner un pie en el suelo, ya estoy en desventaja. Pero los pies tocan el suelo. Siempre lo hacen. La casa estaba en silencio. Es el único momento del día en que el mundo me pertenece, aunque sea un mundo pequeño y oscuro. Caminé de puntillas para no despertar a nadie, pero en el fondo sé que no hay nadie a quien despertar. Estoy solo en esta pelea. Y en la penumbra de la cocina, mientras el café se hacía, me pregunté: "¿Para qué?". Pero no tuve tiempo para responder. El reloj corre. Siempre corre. Sólo puedo escuchar el aporreo de las teclas en el portátil a toda velocidad. Hoy va a ser u...
El arte para interesados. Reseñas y crítica de arte contemporáneo desde una mirada curatorial e independiente. Un blog de Suso Barciela. Contacto: susob@protonmail.com