Esta mañana el despertador no sonó. Lo miré y quedaba media hora aún. Llevaba diez minutos despierto, mirando al techo, haciendo el mismo cálculo de siempre: dormí poco. Quizás no lo suficiente, pero tendrá que serlo. El cuerpo pesa. Pesan las horas de ayer, pesan las conversaciones que nunca llegaron, pesa ese mensaje que no enviaste porque sabes que no obtendrías respuesta. Antes de poner un pie en el suelo, ya estoy en desventaja. Pero los pies tocan el suelo. Siempre lo hacen. La casa estaba en silencio. Es el único momento del día en que el mundo me pertenece, aunque sea un mundo pequeño y oscuro. Caminé de puntillas para no despertar a nadie, pero en el fondo sé que no hay nadie a quien despertar. Estoy solo en esta pelea. Y en la penumbra de la cocina, mientras el café se hacía, me pregunté: "¿Para qué?". Pero no tuve tiempo para responder. El reloj corre. Siempre corre. Sólo puedo escuchar el aporreo de las teclas en el portátil a toda velocidad. Hoy va a ser u...
Consumir no es crear. De hecho, el consumo masivo y pasivo suele ser el mayor enemigo de la creación. Me encontré con un concepto que me encantó: espejismo de la proximidad . En pocas palabras decía que si pasas todo el día viendo a gente haciendo cosas, realmente estás dentrísimo del efecto Dunning-Kruguer. Ves el proceso simplificado, editado, con música y un resultado increíble; y tu cerebro, al estar tan cerca del acto a través del móvil, confunde familiaridad con habilidad. Solemos pensar "ya sé cómo se hace, lo he visto mil veces hacerlo", pero conocer la receta no significa que lo cocines sea comestible. Esto empeora porque estar todo el día viendo contenido actúa como un sucedáneo de hacer o saber. El cerebro a menudo interpreta el consumo intensivo de un tema como un progreso hacia la maestría en él...y no. Solo es una gratificación inmediata sin el esfu erzo que conlleva ese resultado en concreto. Y en lugar de enfrentarte al lienzo en blanco (con todos los maldi...