El sofá es un lugar engañoso para encontrarse con el arte, y las plataformas lo han descubierto. Eso funciona. ¿Alguien ha hecho un cálculo de las series que hay sobre subastas, robos de obra de arte y de cosas así? Siempre es lo mismo: tensión al principio, dosificar el suspense y convertir un cuadro en un thriller más o menos elegante. El espectador sale sintiendo como que ha aprendido un par de datos valiosos y fuera.
La cosa es que en este tipo de producciones el arte deja de ser experiencia para volverse argumento. Y eso no me gusta. La obra ya no interesa por lo que hace dentro de uno. Interesa por lo que aporta a la historia y eso, es un recurso narrativo bastante morboso, para que engañarnos. Si te pones a pensarlo nadie sabe muchas cosas sobre arte pero todos la entienden como algo superior, es curioso.
Bueno, en realidad no tanto. La cultura popular lleva décadas enseñándonos a reírnos del que sabe y del que se para demasiado rato delante de un cuadro. Hubo ciertos dibujos animados y series que forman parte de nuestra memoria colectiva en la que siempre ridiculizaban la situación, sacando chistes fáciles de los tópicos más casposos posibles. Esa imagen se quedó flotando en el aire y nos acabó cambiando la perspectiva de como lo vemos hoy día. Saber pasó a ser sospechoso y un poco patético.
Pero bueno…………………quizá estoy exagerando.
También he visto que hay muchos documentales sobre arte. Es que el documental es producto perfecto. Chapeau. Es capaz de ofrecer la seguridad de: he "visto" eso sin salir de casa y de poder opinar sin miedo a parecer pedante. Porque si dices que viste la miniserie sobre el robo del museo todos ya se la terminaron. Nadie te pregunta si sentiste algo cuando viste la obra en la serie. Eso quedaría raro ¿no?
El efecto Netflix ha transformado nuestra relación con el arte de una manera muy sutil. Y no hablo de accesibilidad (esa palabra tan noble que tranquiliza conciencias, perdón) sino de algo más específico; la conversión del arte en un producto de consumo fácil y descafeinado intelectualmente. Series como Fake or Fortune? o los incontables documentales sobre casas de subastas y de empeños nos han enseñado a mirar el arte con ojos de detective o de inversor. Que rollo.
Ahora la pregunta ya no es "¿qué me hace sentir esto?" sino "¿será auténtico?" o "¿cuánto vale?". No lo sé Rick, parece falso.
Sueltas el mando y te quedas ahí, en el sofá, con esa sensación rara de haber aprendido algo. A lo mejor es verdad que ahora sabes más cosas. Quizás sabes quién robó aquel cuadro, o cuánto se pagó por él, o qué dijo el experto con esas gafas tan raras. Lo que no sabes es si eso tiene algo que ver con el arte. Pero igual da igual. La serie ya se terminado.
¿Todavía ahí? ¿Quieres ver el siguiente episodio?
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