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La inutilidad de lo útil

Decía Nuccio Ordine que "Leer un poema o escuchar una sinfonía no aumenta el PIB, pero nos salva de la barbarie." Es imposible no esbozar una sonrisa cuando escucho eso, porque inevitablemente vivimos en la época donde absolutamente TODO debe servir para algo. Todo debe venderse, decorar, inspirar, transformar, cambiar...y llega un punto en el que todo este circo resulta aburridísimo. Un buen punto de partida es pensar que el arte no tiene que servir para nada, y cuando digo nada, es NADA . Con todas las letras. No tiene que vender productos, no tiene que embellecer ni mejorar nada, no tiene que justificar presupuestos culturales ni hacer que nos sintamos mejores personas por contemplarlo un domingo en el museo.  Os juro que me cuesta entender esta obsesión por encontrarle utilidad a todo, es que es simplemente agotador. Es como si su existencia necesitara una razón de ser o justificar porque se hace. Pero bien sabemos aquí sobre ese arte que te pega el pellizco en el estóma...

Jean Degottex, genio olvidado

La historia del arte a veces juega a las escondidas con ciertos nombres, guardándolos en el más completo olvido. Jean Degottex es uno de esos artistas que merecerían ocupar las primeras líneas de cualquier conversación sobre abstracción, pero por caprichos del destino y la crítica ha permanecido en una penumbra e invisibilidad injusta, casi cruel. Nacido en Sathonay-Camp en 1918, Degottex llegó a París siendo apenas un adolescente, en 1933. Un joven de provincias aterrizaba en la capital del arte mundial cuando las vanguardias ni siquiera sabían que lo eran. Entre una cosa y otra no empezó a pintar hasta 5 años después, pero rápidamente encontró su camino en el lenguaje abstracto geométrico, que más tarde evolucionaría en algo mucho más íntimo y personal.  Lo que realmente hace único a Degottex es su forma casi mística de entender la pintura, y aunque bebió del budismo zen y del surrealismo de André Masson, creó algo completamente propio. Para él, pintar era vital, y recuerdo una ...

El peso de la pluma

A veces me quedo mirando el tintineo del cursor sobre la página en blanco del Word y me pregunto si todo esto tiene sentido . Sin necesidad ninguna de justificar absolutamente nada. Sinceramente, no es una pregunta que surja de la frustración momentánea, sino de una fatiga continuada que llega cuando piensas los años que llevas empujando una piedra montaña arriba y la piedra, inexorablemente, vuelve a caerse colina abajo...la condena de Sísifo. ¿Por dónde empiezo? Quizás este texto esté desordenado y puede que no sea a lo que os tenga acostumbrados. Sólo son ideas, esbozos, ocurrencias que nacen desde la más profunda ingenuidad. Lo primero que se me viene a la cabeza es el panorama artístico actual, y de pensarlo sólo, ya me da pereza. Es un ecosistema un tanto extraño, casi darwiniano en su crueldad; binario a la par que salvaje. Al principio suele presentarse como un amable e interesante espacio de libertad creativa, donde muchas ideas dispares tienen cabida en lo intelectual, y se c...

Volver

Hay algo magnético en ver a un artista que nació 120 años después del nacimiento de las vanguardias enfrentarse al lienzo con la misma furia que Pollock desplegaba en los 50. Volver está de moda, y este no es un simple revival, no. Lo que está pasando en los estudios de medio mundo da pie a pensar que es mucho más que un fenómeno: es una señal.  Afirmaba Clement Greenberg (1961), que " el expresionismo abstracto era la vanguardia que América necesitaba para afirmar su identidad cultural frente a Europa " (p. 45). Hoy pasa lo mismo, pero con la diferencia de que ese mismo impulso se transforma, se descontextualiza y se adapta a nuestro propio contexto: Artistas de mi generación abrazan el dripping , la mancha y el gesto violento, pero ahora con una desesperación e intencionalidad que viene de un sitio bastante diferente. Y es curioso que eso se siga haciendo, ¿no? La Escuela de Nueva York y la  Black Mountain College batallaban contra las secuelas de la guerra y la búsque...

Zapatero a tus Zapatos

Sólo con una vuelta rápida por cualquier espacio cultural, artístico y/o intelectual puedes darte cuenta de algo tan sorprendente como sobrecogedor: el sector está inundado de intrusos. No es que esté en contra de la diversidad profesional, pero resulta desconcertante ver cómo personas sin formación específica en arte se lanzan a realizar trabajos que tradicionalmente requieren años de estudio especializado, y me da por pensar que de ser así, quizás haya perdido años muy valiosos de mi vida encerrado en una universidad. Pero, ¿de dónde viene esto? Esta situación viene desde muy atrás. Hace años que el sector cultural atraviesa una crisis estructural que se agrava cada vez más, donde los salarios son una broma de mal gusto y la estabilidad laboral es prácticamente inexistente. Ante esta realidad, muchos puestos se han convertido en refugios temporales para profesionales de otros campos, y el problema surge cuando estos profesionales terminan compitiendo directamente con quienes han dedi...

Demasiado bonito para ser verdad

  Siempre habrá quien arrugue la nariz y suelte con desdén: " pero esto no es arte de verdad ". Y bueno... está bien, lo entiendo. Si tu definición de arte se limita a " tiene que parecerse a lo que ya conozco y me resulta cómodo " entonces sí, quizás esto no es arte.  Un lienzo rajado no es un error. Un cuadro quemado no es un accidente. Y esa mancha de óleo no es descuido. Quizás justo por eso  el arte contemporáneo tiene muchísimo más sentido y profundidad del que pensamos. El arte de nuestro tiempo escupe en la cara de lo perfecto, y si crees que la pintura solo vale o es superior cuando imita la realidad o sigue las reglas, deja de leer esto. Ya sé, ya sé... todos estamos hartos de los tópicos que surgen con este tema, pero seamos sinceros: si el arte fuera únicamente cuestión de técnica perfecta y resultados impecables, las mejores "artistas" del mundo serían simplemente...impresoras o cámaras. La verdadera magia no reside en crear algo visual o técn...

Resonar o Desaparecer

  Es curioso ver cómo se mueve el arte contemporáneo. A priori pensaríamos que es una cosa que ya funciona per se, pero realmente es más complejo de lo que parece. No se trata de que solo que las obras vayan de aquí para allá y puedan ver un Picasso en Pekín ; sabéis por dónde voy. Lo simbólico, lo económico, y hasta lo existencial, van transformando cómo interpretamos estos asuntos artísticos. Cuando te pones a analizar cómo circula la cultura , ves algo, que cuánto menos es curioso. Las obras que logran colarse en el circuito internacional ganan una especie de superpoder simbólico . Bourdieu (1984) ya lo decía en los 80: lo que importa no es tanto el objeto en sí , sino toda la red de contactos y validaciones que lo respaldan. Si una obra se queda estancada en su pequeño círculo local, pues... digamos que sus posibilidades de trascender son bastante limitadas . No olvidemos que en el mundillo actual del arte, todo está interconectado de formas bastante locas. Imagínate: una in...

1 + 1 = 2

Es alucinante cómo hoy en día nos pasamos la vida obsesionados con las mismas obras de arte de siempre. Y la verdad, me tiene tan intrigado como preocupado.  No es más que el primer paso para no ser nadie en el futuro.  Deberíamos estar como locos y fanatizados por las ideas nuevas y rom pedoras en el arte, pero lejos de eso, parece que estamos atrapados en lo mismo de siempre, ignorando lo que reclama nuestra generación. Es curioso cómo hemos convertido algunas obras en, literalmente, productos de consumo masivo. Medimos el valor del arte por su reconocimiento o historia más que por su capacidad de conmover o revoluciona r . Y es que en esto siempre hay algo más. La mayor ía se conforma con una mirada superficial a las obras consagradas, mientras pasa completamente de la riqueza y profundidad del arte actual, una actitud injusta y frívola. Piensa que todo el mundo hace fotos a las obras, pero pocos se paran a intentar entend erlas de verdad.  Lo peor es que esta obsesión...

Cuerda Floja

Las instituciones artísticas se encuentran ahora mismo en el jardín del vecino más cascarrabias del vecindario, y por si fuera poco tienen que enfrentarse de cara a un dilema ético que cuestiona los pilares de la poca libertad creativa que nos queda: la cu ltura de la cancelación. Un fenómeno que nos impusieron por la espalda, desarrollamos y que hizo que todos acabáramos con la piel más fina que el cloisonné , cuya mezcla de justicia social con un tribunal digital ha convertido los espacios culturales en trincheras ideológicas donde cada obra se somete a un escrutinio más intenso que la penúltima pregunta del “Juego de tu Vida”. Hannah Arendt nos alerta sobre cómo el juicio moral y social, cuando no se confronta con la reflexión crítica, puede convertirse en un instrumento de exclusión: "La violencia se vuelve más peligrosa cuando es institucionalizada y no es confrontada con la r eflexión crítica." Este pensamiento resulta esencial en el contexto actual, donde la cancelació...