Ser independiente es bastante parecido a tener un tobogán en la oficina. Hay una escena en la que todo el mundo piensa cuando escucha ese término. La típica escena de un tipo bien vestido, que parece despreocupado, rechaza un cheque con una buena cifra y se va a la calle silbando con las manos metidas en los bolsillos. La realidad, como casi siempre, no es tan cinematográfica y más bien se parece a un excel con las columnas mal puestas. Ser independiente en cualquier campo, muy especialmente en el arte (y más en Españita) es muy muy difícil. Aquí la palabra "libertad" se pronuncia mucho y luego se factura más bien poco. Puro malabarismo entre dignidad y los trimestrales. Uno se autoproclama independiente y, al mismo tiempo, depende de mil cosas que no te podrías ni imaginar cuando empezaste. Es duro. Hay muy pocos críticos de arte sub-35. Puede que los conozca a todos. No sé que pasa, pe...
¿Piensas que un diseñador es caro? Hazlo con la IA y sin verlo te digo que el resultado será una basura. ¿Piensas que una pintura es cara? Hazla tú o compra una lámina en IKEA (respectfully). Con esto, a mí se me revuelve algo por dentro, de verdad... porque nadie le regatea el sueldo a un cirujano para que te opere de la pierna, ni nadie regatea el precio de una botella en el VIP, pero con el arte sí pasa, siempre pasa. Me molesta un poco la manera tan cómoda que tiene la gente de admirar la creación en la teoría y despreciarla en la práctica. He observado que muchos aplauden con la boca chica a quien "tiene talento" y luego preguntan por ahí por qué cobra tanto por eso tan raro que hace con las manos y no por trabajar con una excavadora o un ordenador. No sé. Como si la mano no costara años, o como si los materiales fueran gratis. El trabajo intelectual y estético sigue siendo casi par...